Como están de moda debido a la pelicula “Angeles y demonios”, os voy a hablar de los Illuminati, sacando la informacion de la wikipedida.
Es una sociedad secreta fundada el 1 de mayo de 1776 en Ingolstadt (Alemania) por Adam Weishaupt. En latín, illuminati (pronunciado il luminati) significa ‘iluminados’; su singular es illuminatus.
Illuminati es el nombre por el que se conoce la Orden de los Perfectibilistas o Iluminados de Baviera.
La pirámide truncada con el ojo que todo lo ve y el lema Novus Ordo Seclorum, del Gran Sello de los Estados Unidos, es considerada como un símbolo illuminato.
Weishaupt habría creado esta sociedad con el propósito de derrotar a los gobiernos y reinos del mundo además de erradicar a todas las religiones y creencias para regir a las naciones bajo un Nuevo Orden Mundial, basado en un sistema internacionalista (precursor del comunismo y el anarquismo). Establecerían una moneda única y una religión universal, donde según sus creencias, cada persona lograría la perfección.
Sin embargo, los propósitos finales de esta sociedad, eran solamente conocidos por Weishaupt y sus más íntimos seguidores. Algunos autores como Nesta Webster, describen así las seis metas a largo plazo de los illuminati:
* Abolición de la monarquía y de todo gobierno organizado según el Antiguo Régimen.
* Supresión de la propiedad privada de los medios de producción para individuos y sociedades, con la consecuente abolición de clases sociales.
* Abolición de los derechos de herencia en cualquier caso.
* Destrucción del concepto de patriotismo y nacionalismo y sustitución por un gobierno mundial y control internacional.
* Abolición del concepto de la familia tradicional y clásica.
* Prohibición de cualquier tipo de religión (sobre todo la destrucción de la Iglesia Católica Apostólica Romana) estableciendo un ateísmo oficial.
En los tiempos modernos, algunos grupos se atribuyen la condición de sucesores históricos de los illuminati.
Orígenes
La Orden de los Iluminados de Baviera fue fundada en la noche del 30 de abril al 1 de mayo de 1776 (víspera de la famosa noche de Walpurgis), en un bosque cerca de Ingolstadt (Baviera), al sur de Alemania, donde un pequeño grupo de hombres establecieron y juraron cumplir los propósitos de la sociedad.
Tras la fundación, Adam Weishaupt (quien se proclamó a sí mismo con el nombre simbólico de Spartacus) atrajo a su primer adepto; un barón protestante de Hannover llamado Adolph von Knigge (Frater Philón), quien ya estaba iniciado en la masonería y que posteriormente desarrolló el Rito de Los Iluminados de Baviera, junto a Weishaupt a quien introdujo dentro de la logia de Munich: Teodoro del Buen Consejo.
Gracias a las habilidades de Von Knigge, los illuminati rápidamente se extendieron por Alemania, Austria, Hungría, Suiza, Francia, Italia y otros puntos de Europa, afiliando a personalidades de la talla de Herder (Damasus), Goethe (Abaris), Cagliostro, el Conde de Mirabeau (Leónidas) y el legendario alquimista Conde de Saint Germain, entre otros. Algunos nobles como los duques de Saxe-Weimar y el de Saxe-Gotha, los príncipes Ferdinando de Brunswick y Karl de Hesse, el conde de Stolberg y el barón de Karl Theodor von Dalberg, también figuraron dentro de la iniciación iluminada.
Animado por su éxito al lograr reclutar un gran número de pensadores, filósofos, artistas, políticos, banqueros, analistas, etc, Adam Weishaupt tomó la determinación de afiliarse a la masonería por medio de Von Knigge, y ordenó la infiltración y el dominio de la misma.
El 16 de julio de 1782, en una reunión de la masonería continental que tuvo lugar en el convento de Wilhelmsbad, los illuminati intentaron unificar y controlar bajo su autoridad todas las ramas de la masonería. Aunque ya habían logrado infiltrarse en las logias de toda Europa, la Gran Logia de Inglaterra, el Gran Oriente de Francia y los iluminados teósofos de Swedenborg decidieron no apoyar los planes de Weishaupt y oponerse formalmente a los illuminati.
Debido al fracaso de este movimiento, Von Knigge renunció pensando que ya no tenía sentido seguir con los planes y se retiró a Bremen donde pasó sus últimos años. Mientras tanto Weishaupt recibía las ofensivas de los masones de Inglaterra y de los martinistas a quienes denunció en sus escritos, argumentando que La Gran Logia de Londres se creó a sí misma en 1717 por clérigos protestantes que no estaban iniciados en la masonería, es decir, que fue fundada por profanos sin constancias ni documentos válidos.
Disolución
Karl Theodor, Príncipe-Elector, conde paladín y duque de Baviera, aprobó el edicto que llevó a los illuminati a su disolución.
El 22 de junio de 1784, el príncipe elector de Baviera, duque Karl Theodor intuyó el peligro que suponían los illuminati para la Iglesia católica y las monarquías debido a su ideología liberal, revolucionaria e igualitaria, y aprobó un edicto contra éstos, la masonería, y en general cualquier sociedad no autorizada por la ley. Weishaupt fue destituido de su cátedra marchando al exilio de Ratisbona para dirigir la Orden desde el extranjero bajo la protección del duque de Saxe. En 1785, el edicto se confirmó y así se dio comienzo a las persecuciones y arrestos de los miembros de la sociedad.
Los planes más secretos de los illuminati fueron revelados por casualidad, la noche del 10 de julio de 1784, cuando un mensajero de Weishaupt identificado como el abad Lanz, murió inesperadamente a causa de un rayo. Su cadáver fue llevado a la capilla de san Emmeran por habitantes de la zona y ahí entre sus hábitos se encontraron los importantes documentos que trataban sobre los planes secretos de la conquista mundial. La policía de Baviera indagó los detalles de la conspiración, dando a conocer al emperador Francisco I del Sacro Imperio Romano Germánico, el complot tramado contra todas las monarquías, en especial la de Francia, en donde más tarde, en 1789, se gestaría la llamada Revolución Francesa y la caída de Luis XVI y María Antonieta, sus últimos monarcas.
Los documentos fueron publicados por el gobierno bávaro, alertando así a la nobleza y el clero de Europa, sin embargo, poco después se convencieron de que la conspiración había sido destruida debido a la disolución oficial de los illuminati, junto con el destierro de Weishaupt y la detención de numerosos adeptos.
Reminiscencia
En general, los dirigentes de la sociedad huyeron de las persecuciones y es probable que la mayoría de ellos permanecieran activos hasta su muerte a pesar de las prohibiciones. Los restos de la orden de los illuminati permanecieron en Europa hasta que desaparecieron años después de la Revolución Francesa. John Robison declaró que los Iluminados de Baviera se reformaron inmediatamente bajo otro nombre después de la disolución oficial.
Los illuminati en Estados Unidos
Si bien es posible asegurar con certeza que los illuminati desaparecieron de Europa en las primeras décadas del siglo XIX, resulta inexacto afirmar lo mismo en el caso de Estados Unidos. Un año después de la prohibición en Baviera, en 1785, se constituyó la Logia de la Orden de Los illuminati en New York, a la cual se afiliaron como Hermanos el gobernador De Witt, Clinton Roosevelt (un ancestro de Franklin Delano Roosevelt), Horace Greeley, director del Tribune y el propio Thomas Jefferson. De esta logia derivó la Orden de Los illuminati en Estados Unidos, que a inicios del siglo XX se le conoció como Grand Lodge Rockefeller. La presencia de los illuminati en Estados Unidos se ha mantenido durante dos siglos hasta el presente, en organizaciones iluministas como la fraternidad estudiantil Phi-Beta-Kappa de 1776, The Order y Skull and Bones de 1832.
Hasta el día de hoy, en numerosas obras se han divulgado ciertas teorías en las que los illuminati, después de subsistir luego de su prohibición, y a causa de su dedicada infiltración en la masonería, serían responsables de un gran número de sucesos importantes tales como la Revolución Francesa, las Guerras Mundiales e incluso el atentado terrorista contra las torres gemelas en 2001 y las posteriores guerras en Afganistán e Irak.
La Revolución Francesa
Esta teoría tiene tres orígenes. En 1786, Ernst August von Göchhausen en su libro “Revelaciones sobre el sistema politico cosmopolita”, denunció una conspiración masónica-illuminati-jesuita y predijo “inevitables revoluciones mundiales”[10] tres años antes de la revolución francesa. A inicios del siglo XIX, el sacerdote jesuita francés Augustin Barruel (su socio literario Jacques-François Lefranc también compartió esa opinión en un libro[11] al igual que Pierre-Joseph de Clorivière[12] y Antoine de Rivarol[13] ) y el erudito masón escocés John Robison intentaron demostrar, independientemente el uno del otro, que muy por encima de factores tales como la constante represión del Tercer Estado, de las sucesivas hambrunas y del mal manejo de la crisis que hizo Luis XVI, el factor predominante que habría desatado la revolución sería una preparación metódica del proceso revolucionario, cuyo plan fue trazado detalladamente años antes de su estallido, ya que para que se produzca tal proceso, serían requeridas principalmente dos cosas:
* Un clima cultural e intelectual apropiado que alimente las fuerzas potenciales. Como una situación de grave alteración generalizada que obligue a la población a exigir un cambio. El clima que se necesitaba para la Revolución Francesa se generó en los años del enciclopedismo y la Ilustración, el cual era un movimiento de pensamiento iluminista.
* Un grupo dirigente y de agitadores, que se encargue de organizar y movilizar a las masas para cumplir los objetivos deseados (Presuntamente los illuminati)
Se proponen, ante todo, tres pruebas:
* En primer lugar, que todos los ideólogos, directores y dirigentes políticos de la Revolución Francesa sin excepción, habrían sido francmasones: desde los teóricos propagandistas como Montesquieu, Rousseau, D’Alambert, Voltaire y Condorcet, hasta los activistas más prominentes de la Revolución, del Terror, el Directorio y el bonapartismo como el conde de Mirabeau, quien introdujo la Orden en Francia y los revolucionarios Saint-Just, Camille Desmoulins, Danton, Hébert, Jean Paul Marat, Robespierre, Felipe de Orleans, Fouché, Siéyès, François Babeuf (líder de la llamada Conspiración de los Iguales y considerado como uno de los primeros teóricos del comunismo así como un pre-anarquista), Rouget de L’Isle (compositor de La Marsellesa), Lafayette (creador de la escarapela tricolor), y hasta el mismo Napoleón. El famoso Conde de Cagliostro, que participó en las tramas del proceso revolucionario francés, creó la masonería egipcia y también recibió la iniciación en las logias de Weishaupt. Por otro lado, el hecho de que el grito de Libertad Igualdad y Fraternidad haya sido el lema de la Revolución Francesa así como también la divisa de la francmasonería, confirma que en realidad, incluyendo o no a los illuminati, fueron los francmasones del siglo XVIII quienes desarrollaron la revolución. También el icono masónico del gorro frigio, que iniciática y simbólicamente representa un tocado más elevado que el de una corona,[14] ocupa un lugar importante en la parafernalia de la Revolución Francesa, tal y como se lo muestra en la obra de Eugene Delacroix, La libertad guiando al pueblo.
Por su parte, el historiador masón Louis Blanc señaló que la mayoría de los revolucionarios eran masones, nombrando en la logia “des neufs soeurs” Dominique Joseph Garat, Jacques Pierre Brissot, Bailly, Nicolas de Condorcet, Camille Desmoulins, Nicolas Chamfort, Danton, Christophe Antoine Gerle dicho Dom Gerle, Rabaud Saint-Etienne, Alexandre Pétion, y en la logia “de la Bouche-de-Fer”: Claude Fauchet, Goupil de Préfern y Nicolas de Bonneville. André Baron denunció la mano directa de la logia masónica “Les Amis Réunis” sobre los crímenes del Reinado del Terror nombrando ante los masones Jean-Louis Carra, François Babeuf y Robespierre y con el autor Jean-Emmanuel Le Coulteux de Canteleu citó Jacques-René Hébert, Jean Paul Marat, Joseph Le Bon, Saint-Just. Augustin Barruel señala que los verdugos que asesinaban prisioneros durante el Reinado del Terror practicaban el saludo masónico entre ellos.
* En segundo lugar, existió en Francia, poco antes de la Revolución Francesa, una logia de francmasones, la cual se hizo llamar de manera muy similar a la orden de Adam Weishaupt, “Les illuminés”. Ya que este grupo era pequeño y menos influyente, molestó tan poco como el hecho, de que los illuminés franceses eran adeptos a una tendencia mística y a la iluminación radical de Adolph Von Knigge, lo cual Weishaupt no tenía en mente.
* Por último, en febrero de 1787, se llevó a cabo en Francia la Asamblea de los Notables, convocada por Charles Alexandre de Calonne. Y, en los años posteriores, 1788 y 1789, una logia masónica de París, “Amis Réunis”, recibió a algunos de los máximos cargos de los illuminati ya disueltos, como Johann Christoph Bode y el barón de Busche.
Johann Christoph Bode
Las obras de Barruel y Robison ganaron popularidad entre muchos partidarios de la derecha radical y otros sectores. A mencionar aquí por ejemplo a la historiadora inglesa y teórica de conspiraciones de los años veinte Nesta Webster, la sociedad estadounidense John Birch Society o el excandidato presidencial Pat Robertson y otros como Des Griffin y Jan Udo Holey.
Por otro lado, en el siglo XIX, el escritor Charles Louis Cadet de Gassicourt explicó la acción subterránea de las sociedades secretas en la revolución francesa y el padre Nicolas Deschamps denunció una conspiración masónica detrás de la Revolución Francesa al igual que el historiador Alfred François Nettement.
Al comienzo del siglo XX, los libros del historiador francés Augustin Cochin, escritos desde un punto de vista sociológico, señalaron a la masonería como una de la principales fuerzas de instigación de la revolución al igual que el periodista Maurice Talmeyr varios años después.
Albert Pike, en su libro Morals and Dogma of the Ancient and Accepted Scottish Rite of Freemasonry, en el capítulo dedicado al grado 30°, retoma la tesis de que la francmasonería habría inspirado y organizado secretamente la Revolución Francesa:
A Lodge inaugurated under the auspices of Rousseau, the fanatic of Geneva, became the centre of the revolutionary movement in France, and a Prince of the blood-royal went thither to swear the destruction of the successors of Philippe le Bel on the tomb of Jacques de Molai. The registers of the Order of Templars attest that the Regent, the Duc d’Orleans, was Grand Master of that formidable Secret Society, and that his successors were the Duc de Maine, the Prince of Bourbon-Conde, and the Duc de Cosse-Brissac.
Mucha mas informacion en http://es.wikipedia.org/wiki/Illuminati


